La ministra de Estado para la Cooperación Internacional participa en el décimo Examen Global de la iniciativa «Ayuda para el Comercio»
Ginebra, el 30 de octubre (QNA) — Su Excelencia la Dra. Maryam bint Ali bin Nasser Al Misnad, ministra de Estado para la Cooperación Internacional, participó en una mesa redonda de alto nivel celebrada en Ginebra bajo el título «Lograr un impacto tangible del comercio en los países menos adelantados: ¿qué ha funcionado y cuáles son los próximos pasos?», en el marco del décimo Examen Global de la iniciativa «Ayuda para el Comercio», organizado por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Durante su intervención, Su Excelencia señaló que, desde la creación de la categoría de países menos adelantados (PMA) en 1971, solo ocho países habían salido de ella en más de cinco décadas, mientras que 44 seguían incluidos en esta clasificación y varios se encontraban en distintas fases del proceso de graduación.
Su Excelencia explicó que estas cifras reflejaban una clara brecha entre las aspiraciones internacionales y los resultados alcanzados, y ponían de manifiesto la necesidad urgente de intensificar los esfuerzos internacionales para abordar los desafíos estructurales que dificultan el avance de estos países hacia una graduación sostenible.
En este contexto, señaló que el Programa de Acción de Doha para el período 2022–2031 constituye un importante marco internacional para apoyar a los países menos adelantados y acelerar sus avances hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Su Excelencia destacó la especial importancia de la Reunión de Alto Nivel para el Examen Amplio de Mitad de Período del Programa de Acción de Doha, prevista en Doha en marzo de 2027, por constituir una oportunidad estratégica para evaluar los avances, detectar las deficiencias en la ejecución y pasar de los compromisos a los resultados tangibles.
Su Excelencia la ministra de Estado para la Cooperación Internacional señaló que esta reunión debería marcar un punto de inflexión en los esfuerzos internacionales para acelerar la graduación, mediante la atención a tres prioridades fundamentales, entre ellas la elaboración de planes nacionales claros y adaptados a las circunstancias de cada país. Indicó que se debería apoyar a cada país en la preparación de una hoja de ruta nacional basada en la evaluación de sus necesidades y desafíos específicos, en la que se definan las reformas requeridas, los recursos necesarios, los plazos y los indicadores para medir los avances.
Añadió: «Es importante distinguir entre los países que están próximos a cumplir los criterios de graduación y aquellos que todavía afrontan desafíos estructurales más profundos, a fin de orientar el apoyo internacional con mayor eficacia y precisión».
Su Excelencia subrayó la importancia de fortalecer el apoyo técnico y el desarrollo de las capacidades nacionales, y señaló que una graduación sostenible exige desarrollar las capacidades institucionales y productivas, mejorar la calidad de la educación y de la atención sanitaria, y ampliar el acceso a la tecnología y la innovación.
Prosiguió: «Por ello, debe fortalecerse el papel del sistema de las Naciones Unidas, las instituciones internacionales y los socios para el desarrollo en la prestación de un apoyo técnico directo que responda a las prioridades nacionales y ayude a los países a subsanar las carencias que les impiden cumplir los criterios de graduación».
Su Excelencia señaló la necesidad de garantizar la sostenibilidad del apoyo financiero antes y después de la graduación. Explicó que acelerar este proceso requiere proporcionar financiación para el desarrollo a largo plazo y en condiciones favorables, así como promover las inversiones en los sectores productivos, las infraestructuras y el capital humano.
Su Excelencia afirmó que la reunión de Doha de marzo de 2027 constituye una importante oportunidad para que la comunidad internacional acuerde medidas prácticas concretas, basadas en planes nacionales, apoyo técnico específico y financiación sostenible, y fortalezca los mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas hasta 2031. Señaló que el éxito no debería medirse únicamente por el número de países que logren la graduación, sino también por su capacidad para mantener sus avances económicos y sociales, fortalecer su resiliencia frente a las crisis y alcanzar un desarrollo sostenible.
Su Excelencia explicó que el Programa de Acción de Doha en favor de los Países Menos Adelantados para el período 2022–2031 constituye una ambiciosa hoja de ruta internacional destinada a abordar los desafíos estructurales que afrontan estos países, acelerar la consecución de los ODS y permitir que un mayor número de ellos alcance una graduación sostenible. Señaló que, a medida que avanza la ejecución del programa, resulta cada vez más necesario pasar de la formulación de compromisos a la aceleración de los avances, mediante medidas prácticas y asociaciones internacionales más eficaces.
Su Excelencia destacó la necesidad de dar prioridad a la materialización de los compromisos anunciados en la Quinta Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados en programas y proyectos que puedan ejecutarse. Señaló que ello exige establecer plazos claros, identificar a las entidades responsables de su ejecución y fortalecer la transparencia en el seguimiento de los compromisos financieros y técnicos.
En este contexto, explicó que alcanzar los objetivos del Programa de Acción de Doha requiere incrementar la financiación para el desarrollo, ampliar el alcance de las subvenciones y de la financiación en condiciones favorables, estimular las inversiones sostenibles y fortalecer la cooperación con los bancos multilaterales de desarrollo y las instituciones financieras internacionales. Asimismo, requiere trabajar en el desarrollo de instrumentos de financiación innovadores que tengan en cuenta las circunstancias específicas de los países menos adelantados.
Su Excelencia destacó la necesidad de dar un nuevo impulso a las iniciativas previstas en el programa, entre las que sobresalen el fortalecimiento de los mecanismos de apoyo a la inversión sostenible en los países menos adelantados; el desarrollo de sistemas de almacenamiento de alimentos y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria; el apoyo a la creación de una universidad electrónica o virtual destinada a estos países; el fortalecimiento de los mecanismos para desarrollar la resiliencia y gestionar las crisis; y el apoyo a la creación de centros internacionales y regionales que promuevan la innovación y la transferencia de conocimientos. Señaló que estas iniciativas deben contar con financiación, conocimientos técnicos especializados y los mecanismos de gobernanza necesarios para garantizar su sostenibilidad.
Su Excelencia la ministra de Estado para la Cooperación Internacional señaló que la tecnología y la innovación se han convertido en motores fundamentales del crecimiento económico y el desarrollo, lo que exige dar prioridad a la ampliación de las infraestructuras digitales, la mejora de la conectividad a internet, la promoción de la educación digital y el desarrollo de competencias tecnológicas.
Prosiguió: «Debe facilitarse a los países menos adelantados el acceso a las tecnologías modernas, incluidas las aplicaciones de inteligencia artificial adaptadas a sus necesidades de desarrollo, teniendo en cuenta el fortalecimiento de las capacidades locales y la protección de datos».
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