Expertos y responsables del WIF 2026: Las decisiones de inversión requieren indicadores que vayan más allá del PIB
Doha, el 26 de octubre (QNA) — Responsables públicos, expertos, representantes empresariales y jóvenes abogaron por ampliar los indicadores que sustentan las decisiones de inversión para incluir el bienestar, la inclusión, la sostenibilidad y la equidad intergeneracional, junto con el producto interior bruto (PIB), que, subrayaron, seguirá siendo una medida clave e indispensable.
La propuesta se formuló durante una sesión de diálogo celebrada esta tarde en el marco del Foro Mundial de Inversiones (WIF 2026), que continúa en Doha, bajo el título «Invertir más allá del PIB para un progreso sostenible e inclusivo».
La sesión examinó una paradoja a la que se enfrentan numerosas economías en desarrollo: alcanzar altas tasas de crecimiento y, al mismo tiempo, seguir afrontando problemas de desempleo, desigualdad y pobreza.
Los debates se basaron en iniciativas de las Naciones Unidas, entre ellas el informe del secretario general de la ONU titulado Valuing What Counts («Valorar lo que cuenta») y la Alianza Mundial de Sevilla para ir más allá del PIB. Los participantes destacaron que aquello que se mide determina las prioridades de financiación y el destino de los recursos.
Su Excelencia el Dr. Abdulaziz bin Nasser bin Mubarak Al Khalifa, secretario general del Consejo Nacional de Planificación, afirmó que Qatar había adoptado un concepto integral de crecimiento económico desde el lanzamiento de la Visión Nacional de Qatar 2030. Este enfoque se refleja en las estrategias nacionales de desarrollo, especialmente en los esfuerzos por diversificar la contribución de los distintos sectores al PIB.
Señaló que el PIB sigue siendo un indicador clave del desempeño económico y que, desde el principio, se ha procurado integrarlo en una visión más amplia que abarque a las personas, la solidez de las instituciones y la capacidad de la economía para crecer de forma sostenida.
Añadió que el PIB indica la rapidez con la que avanza y crece la economía, mientras que la planificación nacional determina la orientación de ese crecimiento, quiénes se benefician de él y cuáles son sus repercusiones a largo plazo.
Desde el lanzamiento de la Visión Nacional de Qatar 2030, explicó, los jóvenes y las generaciones futuras ocupan un lugar central en los planes de desarrollo, guiados por el principio de equidad intergeneracional y el objetivo de transformar la riqueza natural en una prosperidad duradera.
En la actualidad, añadió, la integración de la planificación nacional, las estadísticas y la prospectiva permite identificar tendencias a largo plazo y comprender cómo las decisiones actuales repercutirán en el futuro, garantizando que las decisiones de inversión respondan a las necesidades presentes y, al mismo tiempo, sienten las bases para el éxito de las generaciones futuras.
Por su parte, Zahra Zumrut Selcuk, directora general del Centro de Investigaciones Estadísticas, Económicas y Sociales y de Formación para los Países Islámicos (SESRIC), afirmó que el PIB mide el valor de la producción, pero no refleja la calidad de vida de las personas, la igualdad de oportunidades ni la sostenibilidad de los recursos.
Identificó tres desafíos estadísticos a los que se enfrentan los Estados miembros de la Organización de Cooperación Islámica: la disponibilidad y calidad de los datos; su comparabilidad y actualización oportuna; y la capacidad estadística y la integración de las estadísticas en las políticas públicas.
Propuso hacer un seguimiento de la proporción de jóvenes que no estudian, trabajan ni reciben formación, y subrayó que la clave reside en vincular los indicadores económicos con la dignidad humana.
Su Excelencia el embajador Soheil Mahmoud, secretario general de la Organización de Cooperación Económica D-8, señaló que avanzar hacia un concepto más amplio de progreso constituye una evolución lógica desde el crecimiento económico hacia el crecimiento inclusivo y, posteriormente, el desarrollo sostenible.
Propuso incorporar este debate a los marcos de cooperación económica, social y medioambiental, reforzar la coordinación entre los organismos de planificación y estadística, las agencias de promoción de inversiones y los ministerios de Finanzas, y ampliar las alianzas con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Al señalar que más del 60 % de la población de los países del D-8 tiene menos de 35 años, abogó por poner a prueba indicadores más amplios de progreso mediante un programa de inversión que vincule la educación, la inteligencia artificial, la transformación digital, el emprendimiento y las tecnologías verdes.
Carlos Álvarez Pereira, secretario general del Club de Roma, pidió un cambio profundo de perspectiva, comenzando por revisar los modelos de evaluación de riesgos que no tienen en cuenta los factores sociales y medioambientales.
Advirtió de que los recursos del planeta son limitados y de que se están rebasando sus límites, y señaló que reducir los riesgos exige integrar la inversión en las comunidades y tener en cuenta sus circunstancias específicas, ya que las vías de desarrollo varían de un país a otro.
Por su parte, el Dr. Jonathan Choi, presidente de la Alianza de Empresarios de la Gran Área de la Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao, presentó la experiencia del grupo familiar Sanwa, que lleva siete décadas operando.
Explicó que el grupo se había centrado inicialmente exclusivamente en los beneficios, hasta que reconoció la importancia de crear empleo y formar a los trabajadores.
Destacó su inversión en una plantación de té en la provincia de Yunnan, donde modernizó las instalaciones, formó a los trabajadores, abandonó el uso de fertilizantes químicos y obtuvo la certificación de seguridad alimentaria de la Unión Europea. Tras varios años, la empresa comenzó a obtener beneficios, la aldea salió de la pobreza y el medio ambiente mejoró.
Fatima Mohammed, representante de la Red Juvenil Más Allá del PIB, expresó las aspiraciones de su generación y afirmó que los jóvenes no solo son los líderes del mañana, sino también los constructores del presente.
Pidió tener voz en los órganos de decisión y disponer de más oportunidades para participar en la configuración del futuro. La sesión concluyó que ampliar los indicadores no significa abandonar el PIB, sino garantizar que el crecimiento cumpla una finalidad más amplia y sitúe a las personas en el centro del desarrollo.
Los participantes coincidieron en que esta transición requiere datos fiables y comparables, coordinación entre las entidades gubernamentales, alianzas Sur-Sur más sólidas y decisiones de financiación vinculadas a efectos tangibles en la vida de las personas y en el medio ambiente, así como la participación de los jóvenes en la toma de decisiones cuyas consecuencias vivirán.
English
Français
Deutsch
Español
русский
हिंदी
اردو