La ONU advierte de las consecuencias del cierre de Cisjordania por la ocupación israelí y del aumento de la violencia de los colonos
Doha, el 23 de octubre (QNA) — El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió hoy del aumento de la violencia de los colonos contra los palestinos en la Cisjordania ocupada y expresó su preocupación por las severas restricciones a la circulación de los palestinos, incluidos los amplios cierres de localidades palestinas impuestos por la ocupación israelí.
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, citó al secretario general, quien señaló que estos cierres restringen gravemente la circulación de los palestinos y limitan su acceso a los servicios básicos y a sus medios de subsistencia. Asimismo, expresó su preocupación por los informes sobre demoliciones de viviendas y el posible desplazamiento de residentes palestinos en Hebrón.
Guterres condenó estos actos de violencia, en un contexto marcado por «un número récord de ataques perpetrados por colonos israelíes contra palestinos en lo que va de año».
También recordó a la entidad israelí sus obligaciones en virtud del derecho internacional, en su calidad de potencia ocupante, de proteger a los palestinos frente a estos ataques y exigir responsabilidades a sus autores.
Asimismo, expresó su preocupación por la persistencia de las víctimas civiles en Gaza, incluidos niños, y por las estrictas restricciones a la entrada de ayuda humanitaria ante la proximidad del invierno. En este sentido, reiteró su llamamiento a proteger a la población civil.
Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos calificó la decisión de la ocupación israelí de imponer un cierre total de Cisjordania como «un nuevo eslabón en una cadena interminable de medidas asfixiantes que hacen cada vez más insoportable la vida de los palestinos».
Mai Al Sheikh, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en el Territorio Palestino Ocupado, afirmó que esta decisión «se inscribe en un patrón de castigo colectivo que se aplica cada vez que palestinos cometen actos de violencia contra colonos o soldados israelíes en la Cisjordania ocupada».
Al Sheikh señaló que, tras el incidente ocurrido el viernes por la mañana, se cerraron los accesos a la ciudad de Hebrón y se clausuró la Mezquita de Abraham, lo que impidió a los fieles realizar la oración del viernes.
El cierre coincide con la temporada de recogida de aceitunas y con un aumento de los ataques de los colonos. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos documentó más de 160 ataques durante las dos primeras semanas de octubre, en los que se empleó munición real y se registraron incendios provocados, robos de cosechas y daños a olivos y huertos.
Al Sheikh afirmó que el sistema de restricciones a la circulación impuesto por la ocupación israelí en la Cisjordania ocupada forma parte de un entramado más amplio de dominación y apartheid. Según señaló, está vinculado a una política destinada a anexionar la mayor cantidad posible de territorio y mantener en él al menor número posible de palestinos. Añadió que estas restricciones han obligado a algunos palestinos a abandonar sus comunidades y desplazarse.
La portavoz explicó que estas restricciones ya existían antes de octubre de 2023, pero se han intensificado desde entonces, hasta el punto de que los palestinos afrontan una incertidumbre constante sobre su capacidad para salir de sus hogares, llegar a sus escuelas y lugares de trabajo y regresar a sus casas.
Por último, afirmó que este sistema «constituye una manifestación flagrante de deshumanización; es ilegal y no debe permitirse que continúe».
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