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Nueva York, el 23 de octubre (QNA) - El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió de que la escalada de los conflictos y la ampliación de su alcance están agravando el sufrimiento humano y profundizando las desigualdades en todo el mundo. Asimismo, pidió el cese de los combates, la protección de los civiles y la apertura de un espacio para la diplomacia.
En declaraciones a los periodistas en Nueva York, Guterres afirmó que las repercusiones de las guerras trascienden ampliamente las zonas de combate y afectan a los mercados energéticos mundiales, las cadenas de suministro y los sistemas financieros, al tiempo que agravan la crisis del coste de la vida. Subrayó que “la distancia entre el estrecho de Ormuz y un hogar familiar, o el mercado de un pueblo, es más corta de lo que podríamos imaginar”.
Al establecer un paralelismo con el fenómeno climático de El Niño, Guterres describió la situación actual como un “El Niño de guerras”, en el que los conflictos se alimentan mutuamente y sus consecuencias se propagan cada vez más lejos y con mayor rapidez.
Señaló que los conflictos, que se extienden desde Oriente Próximo hasta Ucrania y Sudán, conllevan ataques persistentes contra viviendas, hospitales, escuelas, aeropuertos e infraestructuras energéticas, e instó a poner fin a estas violaciones y a asumir el compromiso de respetar el derecho internacional.
Guterres afirmó que, si bien la guerra no genera todas las formas de desigualdad, las alimenta y se aprovecha de ellas, poniendo de manifiesto los desequilibrios de un sistema económico que obliga a quienes disponen de menos recursos a soportar el mayor impacto de las perturbaciones. Recalcó que la solución no puede radicar en ampliar el alcance de la confrontación, tampoco en Oriente Próximo.
En relación con Yemen, Guterres expresó su preocupación por la escalada de las hostilidades en las inmediaciones de Taiz y la persistencia de los ataques hutíes contra objetivos civiles en Arabia Saudí. Advirtió de que estas acciones agravan el sufrimiento de la población civil y aumentan las tensiones regionales, e hizo un llamamiento a la contención y al establecimiento de un horizonte político.
Subrayó la necesidad de un cese de las hostilidades en todo el país, del respeto del derecho internacional, de la protección de los civiles, de la salvaguardia de los derechos y las libertades de la navegación internacional y de la apertura de un espacio que permita que los esfuerzos diplomáticos den fruto.
En cuanto a la cuestión palestina, Guterres criticó la persistencia de las estrictas restricciones israelíes a la entrada de ayuda esencial en la Franja de Gaza ante la proximidad del invierno, así como los obstáculos que dificultan la aplicación del plan integral para poner fin al conflicto, respaldado por el Consejo de Seguridad. Señaló que los palestinos en Cisjordania sufren ataques diarios de colonos israelíes y afirmó que "el objetivo claro es expulsar a las comunidades de sus tierras". Advirtió de que la financiación humanitaria sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades y señaló que el Programa Mundial de Alimentos necesita 450 millones de dólares estadounidenses para mantener sus operaciones en Gaza y Cisjordania durante los próximos seis meses, una cantidad que, según indicó, equivale a lo que el mundo destina a sus fuerzas armadas en aproximadamente 90 minutos.
Guterres instó a los donantes a incrementar su apoyo y reiteró su llamamiento al establecimiento de una vía política creíble que conduzca a una paz duradera, al fin de la ocupación y a la materialización de la solución de dos Estados.
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