El trabajo humanitario mundial, conceptos sólidos que encarnan la conciencia viva de la humanidad
Doha, el 18 de agosto (QNA) – El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2008 y conmemorado cada 19 de agosto, constituye una ocasión para recordar a la humanidad los valores de la acción humanitaria y la necesidad de mantenerlos siempre presentes.
Este día tiene por objetivo reconocer la labor de los trabajadores humanitarios que salvan vidas en los lugares más peligrosos del planeta, sensibilizar a la opinión pública mundial sobre las cuestiones humanitarias y el sufrimiento de quienes las padecen, así como hacer un llamamiento al apoyo financiero y político de la acción humanitaria frente a los crecientes desafíos.
Las Naciones Unidas han escogido como lema para la edición de 2025 del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria “Fomentar la solidaridad mundial y empoderar a las comunidades locales”, con el propósito de unificar a los socios humanitarios en la defensa de la protección, la dignidad y el bienestar de las poblaciones afectadas por las crisis, además de garantizar la seguridad de los trabajadores de socorro.
En este contexto, y ante el sufrimiento humano incesante y diverso provocado por las guerras, los conflictos, las catástrofes naturales y la pobreza en distintas regiones del mundo, la acción humanitaria permanece como una llama de esperanza que no se extingue y que brinda auxilio a todas las víctimas. Los trabajadores de la ayuda humanitaria siguen arriesgando sus vidas para rescatar a quienes se encuentran atrapados en situaciones de peligro o para aliviar el sufrimiento de innumerables necesitados.
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), el número de personas que requieren asistencia humanitaria aumenta cada año, mientras las operaciones de socorro se enfrentan a múltiples retos: la inseguridad, la falta de financiación, así como las restricciones políticas y burocráticas. A ello se suma que, en ocasiones, los trabajadores humanitarios son blanco de ataques en distintas zonas de conflicto.
Desde comienzos de este año, las Naciones Unidas han lanzado un llamamiento urgente para recaudar más de 47000 millones de dólares con el fin de asistir a cerca de 190 millones de personas en 72 países.
De acuerdo con las estimaciones de Naciones Unidas, la región de Oriente Próximo y Norte de África requiere 15900 millones de dólares para responder a las necesidades más acuciantes y al fuerte incremento de financiación en los territorios palestinos ocupados y en el Líbano, lo que representa el 34 % de las necesidades globales de la acción humanitaria.
El agravamiento de la crisis en Sudán ha elevado las necesidades de financiación en África Oriental y Meridional hasta los 12000 millones de dólares, tras la llegada de un gran número de refugiados sudaneses a Chad y otros países, mientras que África Occidental y Central precisa 7600 millones. En la región de Asia y el Pacífico las necesidades ascienden actualmente a 5100 millones de dólares, especialmente en Myanmar, y en Europa a 3300 millones, sobre todo en Ucrania.
En este sentido, Tom Fletcher, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y coordinador de Ayuda de Emergencia, señaló que 400 millones de niños viven en zonas de conflicto en todo el mundo, y que uno de cada cinco se ve obligado a huir en busca de salvación. A menudo, añadió, las mujeres y niñas, por su especial vulnerabilidad, son las más afectadas, en medio de carencias en la atención y del auge de la violencia de género.
Fletcher subrayó que la mente humana no alcanza a concebir que todo este sufrimiento sea obra del hombre, al tiempo que advirtió de la crudeza y la ferocidad de los combates en Gaza, Sudán y Ucrania.
Con la persistencia de las guerras y los conflictos armados, millones de personas dependen de la ayuda alimentaria y médica, mientras los trabajadores humanitarios afrontan enormes dificultades para acceder a los damnificados, poniendo en grave riesgo su propia seguridad.
Las Naciones Unidas han adoptado la diplomacia humanitaria como herramienta esencial para promover la paz, la seguridad y el desarrollo mediante el diálogo, la mediación y la cooperación internacional, con especial énfasis en la protección de los derechos humanos y en la aplicación de los principios humanitarios. Estos persiguen prevenir los conflictos y resolverlos de forma pacífica, prestar asistencia a los necesitados y promover el desarrollo sostenible.
La relevancia de la diplomacia humanitaria en el mundo actual se refleja en su papel decisivo a la hora de fomentar la acción humanitaria y responder a las necesidades urgentes de las comunidades afectadas. Facilita el acceso a las zonas damnificadas, abre los cauces necesarios para la entrega de la ayuda, en particular en territorios en conflicto, y refuerza el respeto al derecho internacional humanitario, con el fin de proteger a la población civil y garantizar la seguridad de la asistencia.
Del mismo modo, la diplomacia humanitaria busca generar confianza con actores locales e internacionales para favorecer la coordinación y la cooperación en la prestación de ayuda eficaz, así como proteger a los trabajadores humanitarios de los riesgos y agresiones mediante la negociación y el trabajo con las distintas partes.
Además, promueve la capacidad de respuesta rápida ante las crisis, mediante mecanismos efectivos de intervención de emergencia, el fomento de la cooperación internacional y el intercambio de información, lo que contribuye a dar una respuesta más organizada y efectiva a las crisis globales y a proteger los derechos tanto de los afectados como de los trabajadores de socorro.
En este marco, el Estado de Qatar ha desplegado ingentes esfuerzos en el ámbito de la diplomacia humanitaria, aportando una asistencia significativa en numerosas crisis internacionales, como las de Gaza, Sudán y Siria, entre otras, y desempeñando un papel relevante en la mediación de múltiples conflictos.
Qatar firmó un acuerdo con Naciones Unidas para la creación de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios en Doha, con el propósito de reforzar la cooperación en el ámbito de la asistencia humanitaria.
Entre las iniciativas más destacadas figura el Foro de Doha, que se ha consolidado como una de las principales plataformas mundiales para abordar las cuestiones internacionales de actualidad y como uno de los mayores espacios internacionales de diplomacia, diálogo y diversidad. Cada año reúne a una élite de jefes de Estado y de Gobierno, responsables políticos, líderes de opinión, así como representantes del sector privado, de la sociedad civil, de organizaciones no gubernamentales y de medios de comunicación de todo el mundo.
El Foro, que se celebra anualmente en Doha con una amplia participación local e internacional, establece en cada edición un lema bajo el cual se organizan mesas redondas, debates y sesiones destinadas a sus objetivos, centrados en abrir un diálogo sobre los retos críticos que afronta el mundo, estimular el intercambio de ideas, formular políticas y proponer recomendaciones aplicables.
Las aportaciones de las distintas ediciones del Foro de Doha han contribuido a trazar directrices, indicadores y programas de acción para la diplomacia destinada a enfrentar los desafíos contemporáneos, allanar el camino para encontrar soluciones a los problemas y crisis que conmueven al mundo y amenazan la vida de millones de personas, y avanzar hacia un futuro más seguro, con la convicción de que el destino compartido de la humanidad depende de la estabilidad, la seguridad y el derecho de todos a existir.
En paralelo, la Media Luna Roja de Qatar desarrolla una intensa labor en el campo de la diplomacia humanitaria para reforzar la cooperación y el entendimiento entre los Estados y las organizaciones humanitarias internacionales. Como miembro activo del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la institución qatarí ha consolidado su papel diplomático mediante asociaciones y acuerdos con otras organizaciones, con el objetivo de promover la paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible en las comunidades afectadas.
Ello se articula a través de objetivos estratégicos, como el fortalecimiento de las capacidades de la Media Luna Roja en materia de incidencia, negociación y diplomacia humanitaria; el aumento de las oportunidades de acceso e influencia sobre los responsables de la toma de decisiones; la identificación y priorización de los asuntos humanitarios más relevantes; y la elaboración de planes de acción en diplomacia humanitaria que incluyan objetivos, audiencias destinatarias, socios, mensajes clave y materiales de apoyo. Todo ello acompañado de una comunicación eficaz con actores influyentes para la promoción, la movilización y el respaldo a las causas humanitarias.
Según expertos y especialistas en acción humanitaria, y ante los crecientes desafíos globales, la diplomacia humanitaria sigue siendo una herramienta imprescindible para respaldar la estabilidad y aliviar el sufrimiento humano. Su carácter integral y multidimensional se manifiesta en la promoción de la cooperación y la solidaridad frente a las crisis humanitarias de diversa índole.
El logro de este objetivo requiere un compromiso colectivo de Estados, comunidades y organizaciones internacionales y locales. Los retos humanitarios no conocen fronteras geográficas, y el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria no es únicamente una conmemoración, sino una invitación abierta a valorar los esfuerzos humanitarios en todo el planeta y a respaldar a quienes, con entrega y sacrificio, permanecen en primera línea para asistir a la humanidad en sus momentos de mayor vulnerabilidad y necesidad.
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