El secretario de Estado de EE. UU. reafirma el compromiso de Washington de proteger los intereses de sus aliados del Golfo
Manama, el 25 de junio (QNA) – El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reafirmó este jueves la solidez de la alianza estratégica entre Washington y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), y aseguró que los intereses de sus aliados de la región serán tenidos en cuenta en todas las negociaciones en curso con Irán.
Durante la reunión ministerial conjunta entre Estados Unidos y el CCG celebrada en Manama, Rubio destacó que la relación entre Washington y los países del Golfo ha demostrado su fortaleza a lo largo de las distintas crisis y desafíos que ha afrontado la región.
Señaló que ambas partes han cooperado durante décadas en ámbitos políticos, económicos y de seguridad con el objetivo común de promover la estabilidad, la prosperidad y el desarrollo regionales.
Rubio afirmó que los acontecimientos recientes han puesto a prueba esta asociación estratégica, que, a su juicio, ha demostrado un alto grado de coordinación y entendimiento entre ambas partes. Añadió que su visita a la región y su participación en la reunión reflejan el reconocimiento de Washington a la cooperación y el apoyo prestados por los países del Golfo durante los últimos años.
Asimismo, destacó los avances logrados en el marco de esta asociación y expresó su confianza en que la región entre en una nueva etapa marcada por la paz, la estabilidad y el desarrollo.
El jefe de la diplomacia estadounidense explicó que la visión de su país para Oriente Próximo pasa por consolidar una región centrada en el crecimiento económico, la inversión y el desarrollo sostenible, en la que los gobiernos prioricen la mejora de las condiciones de vida de sus ciudadanos frente a los conflictos y las tensiones.
Reconoció, no obstante, la existencia de importantes desafíos para alcanzar ese objetivo, aunque consideró que el momento actual ofrece una oportunidad para impulsar un diálogo constructivo que permita abordar numerosas cuestiones pendientes. En este sentido, aseguró que Washington trabajará en estrecha coordinación con los países del CCG para aprovechar esa oportunidad en beneficio de la estabilidad regional.
En relación con Irán, Rubio expresó su confianza en que los esfuerzos diplomáticos permitan alcanzar acuerdos que contribuyan a reducir las tensiones y reforzar la estabilidad regional. Sin embargo, subrayó que Estados Unidos aspira a acuerdos «reales, eficaces, verificables y aplicables», y no a soluciones temporales o meramente simbólicas.
Respecto al programa nuclear iraní, reiteró la oposición de Washington a que Teherán adquiera armas nucleares y afirmó que cualquier acuerdo deberá incluir garantías claras y mecanismos rigurosos de supervisión y verificación para garantizar su cumplimiento.
Rubio insistió en que la seguridad y los intereses de los aliados de Estados Unidos en la región seguirán siendo un elemento central de la política estadounidense y aseguró que su país mantendrá consultas permanentes con los socios del Golfo en cualquier proceso de negociación relacionado con cuestiones regionales.
Asimismo, afirmó que Washington no respaldará ningún acuerdo que pueda afectar negativamente a la seguridad, la estabilidad o la prosperidad de los países del CCG.
En cuanto al estrecho de Ormuz, defendió la libertad de navegación y sostuvo que las vías marítimas internacionales constituyen un patrimonio común de la comunidad internacional. Advirtió de que cualquier restricción o imposición de tasas al tránsito marítimo podría afectar a la estabilidad económica mundial, al comercio internacional y a los flujos energéticos.
«Estados Unidos rechaza el principio de imponer tasas o condiciones al uso de las vías navegables internacionales, y esto no será aceptable en ningún acuerdo o entendimiento futuro», declaró.
Rubio concluyó destacando que la asociación entre Estados Unidos y los países del Golfo va más allá de la cooperación en materia de defensa y seguridad, y abarca también ámbitos como la economía, la inversión, la energía, la tecnología y el desarrollo. Según afirmó, Washington seguirá trabajando para fortalecer esta relación estratégica y contribuir a un Oriente Próximo más estable y próspero.
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