El asesor del primer ministro y portavoz oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores: El Estado de Qatar apoya los esfuerzos de mediación y está preparado para todos los escenarios
Doha, el 07 de abril (QNA) – El asesor del primer ministro y portavoz oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, Dr. Majed bin Mohammed Al Ansari, reafirmó que la postura del Estado de Qatar respecto a la mediación no ha cambiado, señalando su apoyo total a los esfuerzos de mediación en curso liderados por la República Islámica de Pakistán, pese a que Qatar no participa directamente debido a su enfoque en la defensa propia frente a las crecientes amenazas en la región y los continuos ataques iraníes.
Durante la rueda de prensa semanal organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Al Ansari declaró: “El Estado de Qatar está preparado para todos los escenarios, y ha superado desafíos mayores anteriormente; confiamos plenamente en que el tomador de decisiones actuará para garantizar la estabilidad de nuestros mercados y economía”.
Añadió que Qatar condena enérgicamente todas las violaciones iraníes de la soberanía nacional en la región, subrayando que estos ataques, incluyendo el dirigirse a instalaciones civiles y energéticas, representan una escalada grave que no contribuye a resolver la crisis, sino que la complica y genera nuevos desafíos regionales.
Señaló que las Fuerzas Armadas de Qatar han respondido en los últimos días a varios ataques iraníes, incluyendo drones, y reafirmó la preparación del país para enfrentar cualquier escenario posible y contrarrestar cualquier escalada u acción ofensiva adicional.
El asesor del primer ministro y portavoz oficial explicó que las comunicaciones de Qatar con diversas partes, incluidas Estados Unidos e Irán, se centraron en advertir sobre el riesgo de atacar infraestructuras, señalando que estos ataques afectan negativamente a las poblaciones de la región, a la economía global y a los mercados energéticos, sin generar beneficios para ninguna de las partes involucradas en el conflicto.
En cuanto al estrecho de Ormuz, indicó que su cierre constituye un precedente grave y una violación clara del derecho internacional, además de ser una amenaza directa para la seguridad global, las cadenas de suministro, la energía y los alimentos.
Subrayó que el estrecho es “un corredor marítimo natural compartido que no puede utilizarse como herramienta de presión política”, instando a su reapertura inmediata y segura, garantizando la libertad de navegación sin amenazas.
Sobre los buques gaseros qataríes, Al Ansari declaró: “Todos los países de la región y muchos de nuestros socios internacionales se ven afectados por el cierre del estrecho”, destacando que la prioridad de Qatar es la seguridad de quienes operan estos buques y evitar exponerlos al peligro si no existe un mecanismo claro para su tránsito seguro.
Añadió que el cierre del estrecho de esta manera no solo es contrario al derecho internacional, sino que también afecta al sistema global de suministro, poniendo en riesgo las industrias energéticas y alimentarias, sin beneficiar a ninguna parte ni resolver crisis alguna.
Respecto a las garantías para la apertura del estrecho de Ormuz, afirmó que la decisión debe ser clara, sin ambigüedades ni cálculos políticos, enfatizando que los países de la región comparten este estrecho y ningún país puede monopolizar su control bajo justificación alguna.
Al Ansari subrayó que el estrecho de Ormuz no es como el canal de Panamá o el canal de Suez, que están bajo jurisdicción de países específicos; es un estrecho abierto y natural por el que transitan todos los barcos y buques, y hasta ahora no se había necesitado imponer medidas adicionales, ya que los buques transitaban normalmente.
Destacó la coordinación continua de Qatar con los países del Golfo, árabes y socios internacionales sobre los desarrollos actuales, incluyendo las posiciones en el Consejo de Seguridad, enfatizando que cualquier acuerdo futuro debe basarse en un consenso regional amplio, contar con garantías internacionales y respetar el derecho internacional, involucrando a todas las partes afectadas por el conflicto.
Al Ansari señaló que la crisis actual ya no es solo regional, sino mundial, afectando la economía y la seguridad internacionales, lo que requiere intensificar los esfuerzos internacionales para prevenir una mayor escalada, especialmente considerando el plazo fijado por la administración estadounidense para alcanzar un acuerdo con Irán.
Reafirmó que la única solución es política, volviendo a la mesa de negociaciones, rechazando cualquier ataque a civiles o infraestructuras críticas y reiterando la invitación de Qatar a reducir la escalada y mantener la seguridad y estabilidad regional.
Señaló que las prioridades de Qatar coinciden con las de los países de la región, buscando una solución política sostenible que considere los intereses de los pueblos, evitando soluciones parciales y estableciendo un sistema de seguridad regional basado en cooperación, consenso y garantías internacionales para garantizar estabilidad y seguridad a largo plazo.
Subrayó que cualquier solución debe respetar las líneas rojas superadas durante esta guerra, incluyendo la amenaza a la navegación por el estrecho de Ormuz, y que ningún país puede cerrar el estrecho unilateralmente ni amenazar a otro sin un sistema de disuasión claro.
Reiteró que cualquier acuerdo futuro debe incluir un papel regional claro, gestionando la región primero según las prioridades de sus países y luego según las prioridades de la seguridad y la paz globales.
En este contexto, Al Ansari advirtió sobre los intentos de Israel de aprovechar la guerra para imponer nuevos hechos y cambiar la situación acordada internacionalmente, especialmente en la Explanada de Al-Aqsa, Cisjordania y la implementación del acuerdo en Gaza.
Señaló que tales intentos son inaceptables, buscando eludir los consensos y el derecho internacional, imponiendo un nuevo estado de cosas que generaría consecuencias históricas negativas para la región.
Al Ansari concluyó: “Quien desee la paz en la región debe optar primero por la paz, no por la guerra, y entonces podrá esperar alcanzar la paz. Esta amenaza afectará a todos los países de la región, incluido el pueblo israelí, que sería el primero en sufrir las consecuencias de romper los consensos internacionales”.
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