El Consejo de la Liga Árabe considera que los ataques de Irán constituyen una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales y exige su cese inmediato
El Cairo, el 08 de marzo (QNA) – El Consejo de la Liga de los Estados Árabes expresó este domingo su firme condena a los ataques iraníes contra el Estado de Qatar, el Reino de Arabia Saudí, el Sultanato de Omán, el Estado de Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, el Reino de Baréin, el Reino Hachemita de Jordania y la República de Irak, calificándolos de actos ilegales y no provocados que constituyen una grave violación de la soberanía de estos Estados y una seria amenaza para la paz y la seguridad regionales e internacionales.
En la Resolución Núm. 9241, emitida durante una sesión extraordinaria del Consejo a nivel ministerial celebrada de forma virtual a petición de Qatar, Arabia Saudí, Jordania, Baréin, Omán, Kuwait y la República Árabe de Egipto, el organismo abordó los ataques iraníes contra la soberanía y la integridad territorial de varios países árabes.
El Consejo condenó lo que describió como ataques deliberados e ilegales de Irán contra instalaciones e infraestructuras civiles, incluidos aeropuertos, puertos marítimos, instalaciones energéticas, servicios relacionados con la seguridad alimentaria, centros de servicios públicos, zonas residenciales y sedes diplomáticas. Señaló que tales actos ponen en peligro la vida de los civiles, provocan víctimas y causan daños materiales, en flagrante violación del derecho internacional y del derecho internacional humanitario.
Asimismo, reafirmó su firme apoyo a la integridad territorial, la soberanía y la independencia de los Estados árabes afectados, respaldando todas las medidas necesarias que puedan adoptar para salvaguardar su seguridad y estabilidad y proteger sus territorios, ciudadanos y residentes, incluida la opción de responder a estos ataques.
El Consejo expresó su rechazo categórico a los ataques iraníes y reafirmó la plena solidaridad de todos los Estados árabes con los países afectados, respaldando las medidas adoptadas para disuadir y repeler dichos ataques. Recordó igualmente las disposiciones de la Carta de la Liga de los Estados Árabes y del Tratado Árabe Conjunto de Defensa y Cooperación Económica, subrayando que la seguridad de los Estados miembros es indivisible y que un ataque contra cualquiera de ellos constituye un ataque contra todos.
También pidió el cese inmediato de estos ataques militares hostiles e instó a Irán a poner fin a todas las acciones provocadoras o amenazas contra los países vecinos, incluido el uso de grupos proxy y milicias armadas en la región.
El Consejo afirmó además el derecho de los Estados árabes atacados a ejercer la legítima defensa, individual o colectiva, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Asimismo, elogió la valentía, la prontitud y la profesionalidad demostradas por las instituciones de defensa y seguridad de los países afectados al interceptar misiles balísticos y drones iraníes, lo que contribuyó a salvar vidas y a reducir las pérdidas humanas y materiales.
El organismo subrayó igualmente su pleno apoyo al derecho de los Estados árabes a recurrir a las instituciones internacionales, incluidos el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas, y respaldó los esfuerzos dirigidos a lograr resoluciones internacionales que condenen los ataques y responsabilicen plenamente a Irán de sus consecuencias.
En este contexto, el Consejo Ministerial pidió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que asumiera sus responsabilidades en el mantenimiento de la paz y la seguridad regionales e internacionales mediante la adopción de una resolución vinculante que condene los ataques iraníes contra los Estados árabes, obligue a Irán a poner fin de inmediato e incondicionalmente a sus agresiones y le exija rendir cuentas conforme al derecho internacional y al derecho internacional humanitario.
El Consejo instó también a Irán a cumplir plenamente sus obligaciones en virtud del derecho internacional, en particular en lo relativo a la protección de los civiles y de los bienes de carácter civil durante los conflictos armados. Asimismo, subrayó la necesidad de respetar los derechos y libertades de la navegación comercial y del transporte marítimo conforme al derecho internacional, afirmando el derecho de los Estados a proteger sus buques y medios de transporte.
Además, condenó las medidas iraníes destinadas a cerrar el estrecho de Ormuz o a perturbar la navegación internacional, así como las amenazas a la libertad de navegación en el estrecho de Bab el-Mandeb y en aguas internacionales. Advirtió que cualquier intento de Irán de obstaculizar el paso legítimo por el estrecho de Ormuz pondría en peligro la estabilidad de la región del Golfo Arábigo, su papel vital en la economía mundial y el suministro de energía, así como la paz y la seguridad internacionales.
El Consejo reafirmó igualmente su apoyo a la unidad, la soberanía, la independencia y la integridad territorial del Líbano, y subrayó la necesidad de que el Estado libanés ejerza plena autoridad sobre todo su territorio a fin de fortalecer sus instituciones constitucionales y preservar la seguridad y la estabilidad nacionales.
En este contexto, el Consejo Ministerial de la Liga de los Estados Árabes acogió con satisfacción la decisión adoptada por el Consejo de Ministros del Líbano el 2 de marzo de 2026 de prohibir de inmediato todas las actividades militares y de seguridad de Hezbolá, declarándolas ilegales y limitando las actividades del grupo al ámbito político dentro de los marcos constitucional y legal. La decisión también subrayó que las armas deben permanecer exclusivamente en manos del Estado libanés y sus instituciones legítimas, en particular las Fuerzas Armadas Libanesas y los organismos de seguridad oficiales, de conformidad con la Constitución libanesa y las resoluciones internacionales pertinentes, especialmente la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el Acuerdo de Taif.
El Consejo pidió además a los actores internacionales influyentes que presionen a Israel para que cese inmediatamente sus ataques contra el Líbano y aplique las resoluciones internacionales pertinentes.
Asimismo, instó a los actores influyentes de la comunidad internacional a presionar a Israel, como potencia ocupante, para que ponga fin a su ocupación ilegal de los territorios palestinos y árabes ocupados desde 1967 y aplique la solución de dos Estados, mediante el establecimiento de un Estado palestino independiente dentro de las fronteras del 4 de junio de 1967, con Jerusalén Este como capital. Según el Consejo, ello permitiría al pueblo palestino ejercer sus derechos legítimos e inalienables, poniendo fin al conflicto árabe-israelí y logrando una paz justa, duradera y estable en la región.
Finalmente, el Consejo pidió a los grupos árabes en las organizaciones internacionales, a los consejos de embajadores árabes y a las misiones de la Liga de los Estados Árabes en todo el mundo que actúen con urgencia a todos los niveles para transmitir el contenido de la resolución a las capitales y organizaciones internacionales pertinentes.
Asimismo, solicitó al Grupo Árabe en Nueva York que apoye los esfuerzos de los Estados árabes objeto de los ataques iraníes y que coordine con ellos y con el miembro árabe del Consejo de Seguridad para alcanzar los objetivos de la resolución. El Consejo también encargó al secretario general de la Liga de los Estados Árabes el seguimiento de la aplicación de la resolución y la presentación de un informe al respecto en la próxima sesión del Consejo.
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