El Consejo de Presidentes de la Asamblea General de la ONU insta a una acción diplomática urgente para contener la escalada en Oriente Próximo
Nueva York, el 25 de marzo (QNA) — El Consejo de Presidentes de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNCPGA) hizo un llamamiento a una acción diplomática urgente por parte de la organización internacional para contener la escalada militar en el Próximo Oriente, al tiempo que advirtió de las graves repercusiones de la continuidad de la guerra sobre la paz y la seguridad internacionales, así como sobre la estabilidad económica y la prosperidad global.
Así se recoge en una carta remitida por Su Excelencia el embajador Nassir Abdulaziz Al-Nasser, presidente del sexagésimo sexto período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas y presidente del Consejo de Presidentes de la Asamblea General, a Su Excelencia el señor António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas; a Su Excelencia la señora Annalena Baerbock, presidenta del octogésimo período de sesiones de la Asamblea General; y a Su Excelencia el señor Michael G. Waltz, presidente del Consejo de Seguridad para el mes de marzo.
La misiva expresa una profunda preocupación por la persistencia de las hostilidades y por las graves vulneraciones de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional que estas implican, incluida la prohibición de la amenaza o del uso de la fuerza contra la integridad territorial de cualquier Estado o su independencia política.
En este contexto, el Consejo de Presidentes de la Asamblea General acogió con satisfacción el nombramiento del diplomático francés Jean Arnault como enviado personal del secretario general de las Naciones Unidas para encabezar los esfuerzos de la organización en relación con el conflicto en el Próximo Oriente y sus repercusiones.
La carta señala que la magnitud y la naturaleza de los ataques a través de fronteras terrestres y marítimas, así como contra núcleos de población civil e infraestructuras vitales, especialmente instalaciones de energía y agua, contribuyen a desestabilizar toda la región y ponen en riesgo la vida de millones de civiles.
El Consejo explica en su comunicación, suscrita por 14 expresidentes de la Asamblea General, que las consecuencias del conflicto han trascendido ampliamente el ámbito regional, con ataques deliberados contra grandes instalaciones de petróleo y gas, la intensificación de las operaciones militares en torno al estrecho de Ormuz y el incremento de las perturbaciones en las rutas de navegación marítima, lo que ha agravado la crisis energética y ha tenido efectos negativos sobre los mercados globales, las cadenas de suministro, la estabilidad económica y el coste de la vida para miles de millones de personas.
En este sentido, advierte de los riesgos de una rápida escalada de las hostilidades, en particular a causa de las amenazas y advertencias emitidas por las partes, que podrían derivar en graves errores de cálculo y en una intensificación acelerada del conflicto, incluidos riesgos de carácter nuclear, lo que exige una intervención diplomática urgente antes de que la situación se descontrole.
El Consejo subraya la necesidad de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas actúe con carácter urgente para cumplir sus responsabilidades conforme a la Carta de las Naciones Unidas, e insta al secretario general a activar el artículo 99 y a convocar una reunión urgente del Consejo a nivel de ministros de Asuntos Exteriores, centrada en el cese de las hostilidades y en la prevención de una mayor escalada.
Asimismo, insta a la presidenta de la Asamblea General a convocar con carácter urgente una reunión de la Asamblea en el marco del mecanismo «Unión pro Paz» o mediante otros instrumentos innovadores, con el objetivo de abordar de manera integral todos los aspectos de la crisis.
Igualmente, solicita al secretario general el lanzamiento de una iniciativa diplomática urgente en virtud del artículo 33 de la Carta, correspondiente al Capítulo VI relativo a la solución pacífica de controversias, que incluya la designación de un enviado de alto nivel de las Naciones Unidas para dirigir los esfuerzos de mediación con todas las partes afectadas por el conflicto, en coordinación con los actores internacionales y regionales pertinentes.
El Consejo destaca la importancia de iniciar los preparativos para la celebración de una conferencia integral sobre la paz y la seguridad en el Próximo Oriente bajo los auspicios de las Naciones Unidas, con la participación de todas las partes afectadas por el conflicto, recordando la resolución 598 (1987) del Consejo de Seguridad.
En la conclusión de su carta, el Consejo de Presidentes de la Asamblea General reafirma su plena disposición a respaldar todos los esfuerzos diplomáticos orientados a resolver esta crisis a la mayor brevedad posible, subrayando que el mundo espera de las Naciones Unidas no solo una respuesta al conflicto, sino también la capacidad de evitar su agravamiento hasta derivar en una catástrofe de gran escala.
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