El ministro de Energía turco: Qatar es un socio clave para reforzar la seguridad energética regional y mundial
En declaraciones a la QNA
Ankara, el 08 de noviembre (QNA) — Qatar es un socio clave para reforzar la seguridad energética regional y mundial, y la cooperación en este ámbito constituye un pilar estratégico de las relaciones entre Qatar y Turquía, afirmó el ministro turco de Energía y Recursos Naturales, Alparslan Bayraktar.
En declaraciones a la Agencia de Noticias de Qatar (QNA), Bayraktar señaló que la cooperación energética se ha consolidado como un pilar estratégico de las relaciones entre ambos países, sustentada en la amplia capacidad de Qatar para producir y exportar gas natural licuado (GNL) y en las importantes infraestructuras de Turquía para importar, almacenar, transportar y regasificar gas natural.
El ministro explicó que los esfuerzos de Turquía por diversificar su matriz energética y reducir su dependencia de un único proveedor o corredor geográfico abren importantes posibilidades para ampliar la cooperación con Qatar, especialmente mediante acuerdos de suministro de GNL que abarquen desde contratos a largo plazo hasta modelos comerciales más flexibles.
Bayraktar señaló que las operaciones de compraventa de GNL realizadas anteriormente entre la Corporación Estatal Turca de Oleoductos y Gasoductos (BOTAŞ) y Qatar constituyen una base sólida y probada para ampliar la cooperación energética bilateral en la próxima etapa.
Asimismo, destacó que la posición geográfica estratégica de Turquía y sus infraestructuras gasísticas ofrecen nuevas oportunidades comerciales y de inversión, especialmente para recibir suministros energéticos y redistribuirlos hacia los mercados regionales.
«Turquía explora continuamente oportunidades para reforzar sus asociaciones con los países productores de energía», afirmó Bayraktar, quien subrayó que una cooperación más estrecha busca impulsar los intereses comunes y, al mismo tiempo, reforzar la seguridad, la fiabilidad y la estabilidad de los suministros energéticos.
El ministro turco destacó que los acontecimientos geopolíticos en Oriente Medio repercuten directamente en los mercados energéticos mundiales y que la seguridad energética está estrechamente vinculada a la seguridad marítima, la libertad de navegación y la estabilidad regional.
Bayraktar señaló que el estrecho de Ormuz es una de las arterias más importantes del mundo para el comercio internacional de energía y advirtió de que cualquier interrupción del tráfico marítimo podría tener repercusiones en los mercados internacionales, al afectar no solo al flujo de petróleo y gas, sino también a los costes del transporte marítimo y los seguros, así como a los precios de la energía, con consecuencias más amplias para las cadenas de suministro, la inflación y el crecimiento económico.
Explicó que Turquía considera la seguridad energética una prioridad estratégica que exige diversificar las fuentes de suministro y disponer de múltiples rutas de transporte y almacenamiento. En este sentido, añadió que las inversiones realizadas en los últimos años en infraestructuras de GNL, capacidad de almacenamiento y canales de importación diversificados han reforzado considerablemente la resiliencia y flexibilidad del sistema energético turco.
Al abordar la política climática, Bayraktar afirmó que Turquía espera que la 31.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), que se celebrará en Antalya del 9 al 20 de noviembre, marque un cambio decisivo de los compromisos climáticos a su aplicación efectiva, mediante medidas concretas, viables y susceptibles de financiación, especialmente en materia de inversiones en energías limpias e infraestructuras energéticas.
Señaló que los desafíos energéticos mundiales, desde la volatilidad de los precios y las tensiones geopolíticas hasta las interrupciones de las cadenas de suministro, han puesto de manifiesto que la seguridad energética ya no es una mera cuestión económica, sino un pilar fundamental de la seguridad nacional y de la estabilidad política y económica.
Bayraktar indicó que Turquía considera que la transición energética debe mantener un equilibrio entre tres prioridades fundamentales: garantizar el suministro de energía, preservar la competitividad económica y reducir las emisiones de carbono. En este sentido, recalcó que la transición hacia las energías limpias no debe producirse a costa de encarecer la energía para los hogares y la industria.
El ministro explicó que la estrategia energética de Turquía hasta 2040 tiene como objetivo elevar la participación de las energías renovables hasta aproximadamente el 77 % de la capacidad instalada de generación eléctrica. Para alcanzar esta meta, señaló, será necesario seguir ampliando la energía solar y eólica, así como invertir en redes de transmisión y distribución, tecnologías de almacenamiento energético y medidas de eficiencia energética.
Añadió que estos esfuerzos forman parte del objetivo estratégico de Turquía de alcanzar la neutralidad de carbono en 2053, en consonancia con la visión anunciada por el presidente Recep Tayyip Erdogan.
En cuanto a las prioridades de la COP31, Bayraktar afirmó que Turquía concede especial importancia a la financiación climática como factor esencial para impulsar la transición ecológica. Alcanzar los objetivos climáticos, subrayó, exigirá importantes recursos financieros, inversiones, tecnologías avanzadas y asociaciones internacionales más sólidas.
Por último, insistió en que el éxito de la COP31 no debe medirse por el número de reuniones celebradas o declaraciones emitidas, sino por la magnitud de los proyectos que lleguen a ejecutarse, los resultados tangibles sobre el terreno y el grado en que la conferencia contribuya a reforzar la cooperación entre los países desarrollados y en desarrollo.
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