Venezuela: de las vastas reservas petroleras a su influencia en el mercado energético mundial
Doha, el 04 de enero (QNA) – Los recientes acontecimientos registrados en Venezuela, en particular la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa y su posterior traslado a Nueva York tras una operación militar estadounidense, han vuelto a poner de relieve la sensibilidad de los mercados energéticos mundiales frente a los países que poseen enormes reservas de petróleo, así como el impacto potencial de estos sucesos en el mercado energético internacional.
En este contexto, los mercados no han tratado estos acontecimientos únicamente como incidentes políticos, sino como un elemento clave para anticipar la capacidad futura de suministro energético. El economista Abdullah Al Khater afirmó en declaraciones a la Agencia de Noticias de Qatar (QNA) que estos hechos tendrán un impacto muy limitado en los mercados mundiales del petróleo en relación directa con los propios acontecimientos, subrayando que los precios de la energía suelen ajustarse con rapidez a las nuevas realidades.
Explicó que el factor determinante para la oferta y la demanda en los mercados petroleros mundiales es la trayectoria del crecimiento económico en el próximo período, ya que el sector energético venezolano necesitará tiempo para reestructurarse y definir su capacidad real de abastecer a los mercados internacionales.
Por su parte, el profesor asociado y vicedecano de Asuntos Académicos y de Calidad de la Facultad de Empresariales de la Universidad Al al-Bayt de Jordania, Omar Khlaif Gharaibeh, afirmó a la QNA que Venezuela constituye un caso singular en la economía petrolera mundial, al combinar las mayores reservas probadas de crudo del mundo con uno de los niveles más bajos de aprovechamiento efectivo de dichas reservas.
Recordó que Venezuela, que posee alrededor de 303 000 millones de barriles —aproximadamente el 20 % de las reservas mundiales—, ya no es percibida por los mercados como una fuerza productiva capaz de influir directamente en el equilibrio entre la oferta y la demanda, sino más bien como un factor de riesgo geopolítico a largo plazo.
Añadió que el regreso de Venezuela al centro de la escena petrolera en este momento crítico se produce en un entorno mundial complejo, marcado por una desaceleración económica desigual en las principales economías, previsiones de excedentes de oferta en los próximos años y cambios estructurales en la demanda global de energía.
En este marco, indicó que la cuestión central no es el volumen de las reservas venezolanas, sino el tiempo y el costo necesarios para transformarlas en barriles exportables reales, así como la capacidad del sistema político y económico de Caracas para ofrecer condiciones de estabilidad y atraer inversiones.
Gharaibeh consideró poco realista apostar por un rápido repunte de la producción energética venezolana, señalando que elevarla hasta unos dos millones de barriles diarios podría requerir inversiones de aproximadamente 58 000 millones de dólares y un plazo de entre dos y cinco años. Añadió que regresar a los niveles máximos históricos podría exigir una década completa de inversiones sostenidas en infraestructura y tecnologías avanzadas, junto con profundas reformas institucionales.
Desde esta perspectiva, subrayó que evaluar el impacto de los recientes acontecimientos en el mercado petrolero exige ir más allá de impresiones inmediatas y centrarse en análisis de escenarios que integren política, inversión y energía. Indicó asimismo que la experiencia venezolana de las últimas dos décadas demuestra que, por abundantes que sean las reservas, el petróleo no puede convertirse en una fuerza de mercado sin instituciones eficaces, una infraestructura sólida y alianzas internacionales estables.
Según Gharaibeh, el futuro de Venezuela puede proyectarse en tres escenarios. El primero contempla una persistente inestabilidad política, con reservas inalteradas que superan ampliamente las capacidades reales de suministro. El segundo prevé una recuperación gradual tras la estabilización de la situación, la flexibilización de las sanciones y el regreso de empresas internacionales, lo que podría elevar la producción a entre dos y tres millones de barriles diarios en un plazo de cinco a siete años. El tercer escenario apunta a una estabilidad política duradera, alianzas internacionales sólidas e inversiones a gran escala que permitirían a Venezuela alcanzar o superar los tres millones de barriles diarios a medio plazo.
Concluyó que, si bien el mercado petrolero sigue siendo sensible a las crisis geopolíticas, su verdadero impacto no se mide por el tamaño de las reservas, sino por la capacidad de los países para convertirlas en una producción sostenible. En el caso de Venezuela, afirmó, el país continúa siendo más un factor de riesgo que una fuerza estabilizadora a corto plazo, mientras que las oportunidades de inversión a largo plazo dependen de la superación de los desafíos estructurales existentes.
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