Declaración Política de Doha: Nueve desafíos que enfrenta la comunidad internacional en su esfuerzo por alcanzar el desarrollo sostenible
Doha, el 04 de noviembre (QNA) — La Declaración Política de Doha, emitida hoy al término de la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada actualmente en Doha, identificó nueve desafíos que la comunidad internacional debe abordar y superar para erradicar los crecientes índices mundiales de pobreza y desempleo.
Los líderes participantes en la Declaración señalaron que, tras treinta años desde la celebración de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social en Copenhague en 1995, el progreso alcanzado sigue siendo lento y desigual, persistiendo grandes brechas y desigualdades dentro de los países y entre ellos. Subrayaron que, con solo cinco años restantes para el plazo fijado en 2030, el avance hacia la consecución de la mayoría de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ha sido muy limitado, e incluso algunos objetivos han sufrido retrocesos, a pesar de los logros notables obtenidos en determinados ámbitos.
La Declaración destacó que, aunque desde 1995 se han logrado importantes progresos en la reducción de la pobreza, dicho avance se ha desacelerado en los últimos años. Más de mil millones de personas siguen viviendo en la pobreza bajo diversas formas y dimensiones. Los niños, las mujeres, las personas con discapacidad, quienes habitan en zonas rurales y aquellos que viven en condiciones frágiles sufren niveles de pobreza más elevados que el resto de la población. El hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición continúan siendo realidades preocupantes, con un aumento reciente de las tasas mundiales de desnutrición. A pesar de la expansión del acceso a la educación, millones de niños siguen fuera de la escuela.
Asimismo, los participantes resaltaron que, pese a los importantes avances mundiales en la ampliación gradual de la cobertura de la protección social —incluidos los pisos mínimos de protección—, cerca de cuatro mil millones de personas carecen de cualquier forma de cobertura, entre ellos unos dos mil millones de niños.
La Declaración de Doha también puso de relieve la situación del empleo no estructurado, señalando que millones de trabajadores siguen viviendo en la pobreza, con salarios e ingresos insuficientes para garantizar un nivel de vida digno o mantener a sus familias. El trabajo informal continúa siendo generalizado: miles de millones de personas dependen de la economía informal para subsistir, mientras que las mujeres y los jóvenes están sobrerrepresentados en ese sector precario. Además, el progreso hacia la erradicación del trabajo infantil sigue siendo extremadamente lento.
El texto indicó que millones de jóvenes carecen de oportunidades de educación, empleo o formación, siendo la mayoría mujeres. Los jóvenes —especialmente aquellos con discapacidad— enfrentan mayores tasas de desempleo y de inserción en trabajos informales, representando un alto porcentaje de los trabajadores pobres. La Declaración advirtió que la falta de empleo digno puede tener consecuencias duraderas sobre los esfuerzos de erradicación de la pobreza y afectar negativamente al bienestar de las generaciones presentes y futuras.
La Declaración alertó también de que la desigualdad ha alcanzado niveles alarmantes. Desde 1995, la brecha de ingresos se ha ampliado tanto en países desarrollados como en desarrollo, y las diferencias salariales globales siguen siendo significativas. La desigualdad de género permanece profundamente arraigada: en promedio, las mujeres ganan menos que los hombres y millones de ellas siguen fuera de la fuerza laboral.
Asimismo, la Declaración de Doha advirtió sobre la situación de las personas con discapacidad, quienes son más propensas a vivir en la pobreza y enfrentan costos adicionales vinculados a su condición, incluidos los médicos, además de importantes y persistentes barreras sociales y económicas que dificultan su plena integración en la sociedad.
El texto también llamó la atención sobre las brechas digitales que persisten dentro de los países y entre ellos, especialmente en las zonas rurales y remotas, donde miles de millones de personas aún carecen de acceso a la conectividad electrónica, a internet y a las competencias digitales. Las carencias en infraestructura y conectividad digital en los países en desarrollo —en particular en los países menos adelantados, sin litoral o insulares en desarrollo— siguen representando un desafío considerable.
La Declaración de Doha identificó además una serie de factores que amenazan los avances logrados en materia de desarrollo social, entre ellos las tensiones geopolíticas, los conflictos armados, las crisis económicas, las desigualdades internas y entre países, el cambio climático, los desastres naturales, la pérdida de biodiversidad, la degradación ambiental, la escasez de agua, la desertificación, la contaminación, el hambre y las hambrunas derivadas de conflictos, las emergencias humanitarias, el desplazamiento forzoso, la crisis de refugiados, las pandemias y otras emergencias sanitarias, la desigualdad de género, la discriminación racial, el desigual progreso tecnológico, el peso insostenible de la deuda y las disparidades en el acceso a la tecnología y al capital.
Por último, la Declaración subrayó que persisten las oportunidades, desafíos y riesgos complejos e interrelacionados derivados de los cambios demográficos, incluidos el rápido crecimiento poblacional, la disminución de las tasas de natalidad y el envejecimiento de la población.
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